IMMA
JANSANA

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>Biografía
Imma Jansana (Barcelona, 1954) es arquitecta por la Escuela de
Arquitectura de Barcelona desde 1977, y desde 1990 combina el ejercicio
de la arquitectura con el de la joyería. Como arquitecta ha recibido,
entre otros, dos premios FAD, por el Paseo Marítimo de Gavà
(1993) y por el Mirador del Delta del Llobregat (1994), ambas obras en el
área metropolitana de Barcelona, premios para los que también
resultó finalista con los Jardines de Angel Guimerà, en el
Prat, Barcelona (2000). Además ha sido finalista en la III y en la
V Bienales de Arquitectura Española por el Paseo Marítimo
de Gavà y por las Balsas y Mirador en la Marisma de las Filipinas,
Barcelona (1999), respectivamente. Ha obtenido el primer premio del concurso
para la ordenación de la montaña de la Alcazaba de Almería
(2000), obra en curso en la actualidad, y el primer premio en el concurso
“Els cims de Montjuic”, convocado por el Ayuntamiento de Barcelona
para la urbanización de la montaña de Montjuic (2002). Actualmente
está realizando la obra de restauración del Camino Gaudí
en la Colonia Güell en Barcelona. Como joyera ha obtenido, entre otros,
el Premio Niessing (Barcelona 1990) y el Premio Ciudad de Barcelona de Grafismo
y Comunicación por la colección de joyas del Museo de Gavà
(1999)
>Bibliografía
esencial
“Passeggiata
sul lungomare Gavà, Barcelona”, Domus, n.770, aprile, 1995.
“Mirador de las Marismas del Delta del Llobregat”, On, n.163,
1995.
“Las joyas de Inma Jansana”, On, n.164, 1995.
“Proposta per il Litorale del Delta del Llobregat”, Il Centro
Altrove, Triennale di Milano, Electa, Milano, 1995.
“Imma Jansana”, Joyas, Catalogo de la exposición organizada
por el Cabildo Insular de Tenerife, Canarias, 1996.
“Restauro dei Giardini di Angel Guimerà, Prat de Llobregat,
Barcelona”, Casabella, n.695-696, dic.2001-gen.2002.
“Imma Jansana: chiuse e scuse: joielli e paesaggi”. Maria Vela
Zanetti. Casabella nº 212, junio 2003
>Imma
Jansana: excusas y esclusas
He salido muchas veces a pasear
por el campo con Imma Jansana.
A campo abierto o por aquel otro que sirve de zócalo a los descarnados
bordes de las ciudades industriales modernas.También hemos recorrido
jardines, como los del Generalife granadino, y nos hemos demorado en el
dolorido pavimento de Venecia, en los serios claustros castellanos.
Pero para lo que aquí vamos, es mejor acompañarla por los
desmontes,
por los descampados, por los desequilibrios entre naturaleza y técnica.
Yo camino y contemplo ; ella circula y calibra. Sus ojos tocan , aquilatan,
ensamblan; sus pasos completan un circuito que ella fija desde el
comienzo recordando otros míticos, y sopesando qué añadir
de nuevo . Ese circuito, únicamente suyo durante el recorrido, está
salpicado de accidentes que te señala sobre el terreno: la grava
del pavimento desmigándose
entre la hierba seca; esa misma hierba más alta, combada hacia la
tierra
y recibiendo sólo luz en un tramo;unas juntas de goma negra o unos
trozos
tubulares de cristal intactos al pié de una higuera reventada contra
el
suelo que enarca sus ramas demasiado pesadas; las vides de enero custodiadas
por la alambrada de sus propios sarmientos.Todo lo que la ciudad escupe
fuera de sí y queda depositado ignominiosamente sobre el campo ella
lo retoma pacientemente, sin escándalo roussoniano, sin menoscabo
de su talante definitivamente inocente.Imma se asombra de cada descubrimiento
y ése pasmo nos lo devuelve, ya terminado el quehacer de reinserción
formal, en grado de luminosa atmósfera, porque sus joyas comparten
con su trabajo de reestructuración topografica del entorno un aire
límpido, hiperoxigenado: no brillan sus metales, sino el aire que
los embebe y los vuelve preciosos: la memoria. Pero su mirada es moderna,
de una honradez que le libra de los encantos del paisaje, de las tentaciones
del efecto general; más preocupada por el funcionamiento de las esclusas
que por el cantar de los riachuelos. Si hay algo que distingue el trabajo
de un diseñador de joyas contemporáneo de un orfebre es precisamente
eso: no es el resultado de la contemplación estática, sino
la decisión urgente de tomar medidas: ¿de desescombrado? Que
esa operación se realice sobre el cuerpo o sobre la superficie de
la tierra asaltada es posible sólo si tratamos con personas cuya
especialización profesional aguda les permite o les condena a un
lenguaje sintético .No hay tiempo para impulsos ornamentales; el
estilo es el enemigo de las soluciones. Los propios materiales utilizados,
rescatados en la misma boca del infierno, en la linea de demarcación
entre el mundo antiguo y el moderno,arrancados a la destrucción total,
pringosos aún, arañados , están en un verdadero apuro.
Imma Jansanna ha nacido en el siglo pasado y algo sabe de ruinas modernas.
Sus jardines y sus joyas se benefician por igual de la lentitud de sus
impresiones y de la velocidad de sus soluciones. No hay más que echar
una ojeada a la lista de "metales", a la decripción de
los encuentros. Collar de juntas de goma y tronco de palmera datilífera.
Pulsera de hilo de cobre tejido y rematado con un cierre de plata. Collar
de cinta de cobre cortado con láser, plegado y grabado con ácido;
la mordedura ha sido rellenada con laca japonesa. Collar de cinta métrica
china. Botones de nácar de los años 40 de la colección
de "Gash&Ferrer" ensartados en alambre forrado de plástico
(hilo telefónico) para hacer un collar. Brazalete en forma de cesta
tejido con cable eléctrico. Collar de fibra de palmera marroquí
barnizado con cola, engarzado sobre hilo de nylon con tankas de caucho.
Tubos de cristal negro opaco engarzados con hilo de alpaca.Collar de circuito
doble formado por una espiral de alambre con cuentas en cuyo interior se
mece un gusano de perlas, sin cierre ni ensamblaje.
Confronto las imágenes de sus joyas y de sus arquitecturas. Las cintas
de
cobre azulado surcan la piel y se superponen como las gradas de un teatro
romano. La geometría de espirales reorganiza la topografía
sin eludir los accidentes: aquí un lóbulo, allí un
árbol; aquí una clavícula, allí una cancela;
aquí un hoyuelo, allí un pozo. Laberintos para el ojo, señales
de atención carnal, canalización de los deseos. Esclusas y
excusas. Pasadizos de piedra y cuentas de cuarzo rosa. Trama vegetal y secretos
del cobre. Imma Jansana no manipula desechos hasta convertirlos en joyas;
no cuadraría con sus apasionadas "visitas de obra", con
su empeño por estudiar las posibilidades espirituales de la demolición.
Su deber, y a la vista de sus joyas y jardines no me atrevería a
llamarlo de otra manera, es acortar la distancia que va entre un "arte
final" y un "arte sentimental". Su deber consiste en vislumbrar
el corazón radiante de lo opaco; sacarle lustre al dolor.
María
Vela Zanetti


